Pedro Inalaf Manquel es una autoridad fundamental en el estudio y preservación del patrimonio mapuche en la Región de Los Ríos. Su perfil es único porque integra dos mundos que a menudo transitan por carriles separados: la academia formal y la sabiduría ancestral. Es Profesor, Antropólogo y Magíster en Educación, títulos que ha puesto al servicio de su comunidad en Valdivia.
Más que un coleccionista, Inalaf se ha consolidado como un gestor patrimonial clave. Su labor ha consistido en otorgar valor científico y documental a la organología (instrumentos musicales) de su pueblo, demostrando que la cultura mapuche posee un sistema sonoro complejo y vivo, capaz de dialogar con la institucionalidad cultural contemporánea a través de su rol directivo en la Corporación Cultural Municipal de Valdivia (CCM).
Su camino hacia la investigación no fue lineal. Si bien contaba con la herencia cultural de su familia, fue durante su ejercicio profesional como pedagogo cuando experimentó un punto de inflexión decisivo. Inalaf relata que fue la interpelación de sus propios pares y el entorno académico lo que lo impulsó a mirar hacia adentro: ante la pregunta de "¿qué estás haciendo tú por tu cultura?", decidió volcar sus herramientas metodológicas hacia sus propias raíces.
Este "retorno" al origen transformó su carrera. Dejó de ver la antropología como el estudio del "otro" para convertirla en una herramienta de autoconocimiento y reivindicación, iniciando un meticuloso proceso de recolección de piezas y saberes orales que estaban dispersos en el territorio.
El gran legado material de Pedro Inalaf es la creación del Archivo Organológico de la Cultura Mapuche, un acervo único en la comuna de Valdivia que custodia piezas de instrumentos prehispánicos y contemporáneos. Este archivo no es un depósito estático; se complementa con una biblioteca especializada y registros audiovisuales de campo (como el proyecto Mosaico de Los Ríos, 2008), funcionando como un centro de interpretación de la cosmovisión sonora.
Su filosofía de investigación sostiene que para el pueblo mapuche "la música es tan necesaria como el alimento físico", una premisa que ha defendido en sus publicaciones y docencia. La trascendencia de su trabajo fue reconocida oficialmente en el año 2009, al recibir el "Premio del Patrimonio Cultural de la Región de Los Ríos", otorgado por la Comisión Asesora de Monumentos Nacionales, galardón que validó su vida dedicada a demostrar que la memoria también se resguarda a través del sonido.
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