Tania Anguita Vergara es una figura clave en la revitalización de la música de raíz en la Región de La Araucanía. De profesión Psicoeducadora con especialización en educación musical, Tania ha logrado articular un perfil único que une la pedagogía con la tradición oral.
Radicada actualmente en Temuco, su labor se concentra en el trabajo con infancias y en la formación de nuevas audiencias, desempeñándose en escuelas rurales y de lenguaje. Para ella, el folclore no es una pieza de museo, sino una herramienta viva de identidad que debe ser "sembrada" desde la edad preescolar (3 a 5 años) para asegurar su continuidad en el tiempo.
Aunque hoy es una referente en La Araucanía, sus raíces provienen de la zona minera del carbón, específicamente de la comuna de Curanilahue, en la Provincia de Arauco. Su vínculo con la música no fue una elección académica, sino una herencia inevitable: hija de madre folclorista, Tania relata que su aprendizaje comenzó "en el vientre materno", creciendo entre escenarios y ensayos familiares.
Ella describe su inicio en la guitarra no como una búsqueda, sino como un encuentro natural. Esta formación orgánica, sumada a su título profesional, le permite abordar la enseñanza de la música tradicional no solo desde la técnica, sino desde el vínculo afectivo y la memoria familiar.
Su trabajo de investigación se define bajo el concepto del "Trasvasije": la responsabilidad ética de recibir un saber antiguo y entregarlo a otros respetando su esencia. En esta línea, Tania se ha especializado en el estudio y difusión de la guitarra campesina, trabajando estrechamente con la maestra cultora María Molina Inostroza.
Su aporte musicológico se centra en el rescate de afinaciones específicas del sur de Chile, como el "Transporte Cuyano" (también conocido como "Triste" o "Españolita" en otras zonas), poniendo énfasis en la conservación de la estructura poética y los "toquíos" (rasgueos) tradicionales que acompañan la danza.
Actualmente, su legado se materializa en talleres comunitarios, como los impartidos en el Centro Cultural de Padre Las Casas, y en su incansable labor docente. Su filosofía es clara: la tradición es la raíz que sostiene al árbol; sin ella, la identidad se seca. Por ello, su misión es garantizar que este "trasvasije" de saberes continúe fluyendo hacia las nuevas generaciones.
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