Ponciano Rumián Lemuy es la voz emblemática del territorio Kunko (San Juan de la Costa, Región de Los Lagos) y una figura insoslayable en la defensa de la identidad Williche. Músico, investigador y comunicador, su vida ha estado dedicada a la revitalización de la cultura de la Fütawillimapu (Grandes Tierras del Sur), actuando como un puente entre la sabiduría ancestral de las comunidades costeras y la sociedad contemporánea.
Es el fundador y director artístico del histórico conjunto Wechemapu ("Gente Joven de la Tierra"), agrupación que desde 1975 ha marcado la pauta en la fusión de instrumentos tradicionales con cuerdas mestizas. Su liderazgo trasciende lo musical: es un activista de la lengua Chesügung y un gestor que ha logrado posicionar la cosmovisión Williche en escenarios nacionales e internacionales.
Su formación no ocurrió en aulas académicas tradicionales, sino en la inmersión profunda en la vida comunitaria de San Juan de la Costa. Creció rodeado por la sonoridad del bosque y el mar, aprendiendo de sus mayores a escuchar la naturaleza antes que a interpretar instrumentos.
Desde joven, Ponciano comprendió que la música no era solo entretenimiento, sino una herramienta política y espiritual de resistencia. Su aprendizaje musical fue empírico y colectivo, adoptando instrumentos como el bandio y la guitarra, los cuales aprendió a "hacer hablar" en su propia lengua, integrándolos a las ceremonias y rogativas (nguillatun) de su gente. Esta etapa inicial forjó su carácter de cultor integral: alguien que no separa el arte de la vida cotidiana ni de la lucha territorial.
El legado de Ponciano Rumian se consolida en la sistematización de la memoria oral. Consciente de que "las palabras se las lleva el viento", dio un paso trascendental hacia la documentación escrita con la publicación de su libro "Wechemapu, autobiografía de un imaginario" (2020), donde registra más de cuatro décadas de historia musical y social del pueblo williche.
Su labor investigativa también se ha desplegado en los medios de comunicación, específicamente a través de Radio La Voz de la Costa, donde ha ejercido como educador y difusor cultural, fortaleciendo el uso de la lengua materna en las nuevas generaciones.
La vigencia de su trabajo fue ratificada recientemente al recibir, junto a su agrupación, el Premio Pulsar 2024 a la Difusión de la Música de los Pueblos Originarios. Este galardón no solo premia un disco, sino que valida una trayectoria de resistencia cultural que ha logrado que la trutruka y el bandio dialoguen en igualdad de condiciones con la música chilena actual.
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